La lectura es una de mis actividades más frecuentes en mi responsabilidad de ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación. Informes, memorandos, discursos, cartas, despachos, telegramas, prensa nacional e internacional. Son múltiples los documentos que pasan por mis manos al cabo del día y que debo leer y aprehender, al tiempo que a mi despacho van llegando numerosos libros, tanto obras literarias como textos especializados. Pero horas le faltan al día.